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martes, 15 de julio de 2014

La rugosidad de las palabras

Dos de café y tres de azúcar un martes post - cumpleaños a las 00: 28 porque soy valiente. Tengo un cv hecho por la mitad, una caja con chocolates semi atacada por la ansiedad, una cámara con fotos que todavía no bajé y unas palabras mareadas de tanto rebotar contra los márgenes. En el mismo día dos amigas me dicen que tinder es muy gracioso y que les llueven perfiles de personajes maravillosos. Chetos con fotos de mares claros y sombreros. Tinder no discrimina, no separa por clases sociales o zonas geográficas, aunque debería, para evitarnos los minutos desperdiciados en esa gente que veranea en maiami bich, practica equitación desde los cinco y vota a macri. Le digo a una de mis amigas que si algún perfil pinta de intelectual con barba recortada y muy buen sentido del humor que me lo tire, total ella es groupie y morirá groupie, no le interesan mucho a los que se les da por la prosa.  Me dice que si toda esa gente tan genial necesita una red social para coger qué le queda a la gente como nosotras. Pero no me como lo de tinder, para mí que son todos perfiles photoshopeados a un nivel angustiante para tener una salida, dos, una pareja o un affaire. Hay gente en este mundo que dice affaire, yo no. Suena a liviano, a volátil. Empezaste a decir aff y el resto se te escapó de la boca y de las manos y del cuerpo y de todos lados. Suena a algo que no llegás a disfrutar del todo, como un fin de semana en la costa, un último abrazo o las vacaciones de invierno. Decir que alguien tiene un affaire con alguien es la manera elegante y poco arriesgada de decir que se ven para garchar, y decir garchar significa que no sabés que coger suena mucho mejor. La g y la a no tienen ni por casualidad la misma potencia que cuando se arrastra la g y se pone una e al lado, casi hasta convertirse en una j. Cuando escucho garchar se me aparecen dos personas  que tramitan algo juntos, con la frialdad de la burocracia de las pijas paradas y la desnudez ocasional. Cuando escucho coger me imagino que hubo alguien adentro de alguien aunque fuese momentáneo, pero con el tacto suficiente para terminar con una respiración entrecortada y ganas de sentirse otra vez. Coger es piel de gallina sin que haya bajado la temperatura. Garchar es comer un bazooka y reírte del chiste que viene en la historieta. Mi amiga no me contesta más, creo que habrá encontrado a algún guitarrista que no viva demasiado lejos. Me gusta ella porque dice las palabras que tiene que decir. Me gusta la gente que sabe que no todas las palabras significan lo mismo por más que sean sinónimos. Me gusta la gente que sabe que las palabras tienen rugosidad y transparencia más allá del significado. Me gusta darle vueltas a la idea de que hay alguien que sabe que pibita suena a una combinación casi perversa de ternura con alguien que descubre la sensualidad, mientras que niña establece una diferencia generacional que marca distancias y aclara más que cualquier visto por guasap.


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