-

-

miércoles, 23 de abril de 2014

Mirame

Lo lindo de enamorarse en el transporte público es que el gustito a sorpresa viene rodeado de lo efímero y no tenemos tiempo de hacernos la cabeza o prometer cosas imposibles. En un par de minutos descubrimos qué tan valientes o cobardes somos. Si nos animamos al hola o preferimos pasar desapercibidos, imaginando historias con un desconocido que quizás también nos haya visto e imagine lo mismo con nosotros.

Hoy escribí acá

No hay comentarios:

Publicar un comentario