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sábado, 22 de junio de 2013

"Esto es un tema para el blog"


-Me dijo de salir, pero es amigo de Lucas.
-¿Y te copa?
-Sí, pero otra cosa… tiene novia, hace como 4 años. Si salimos no va a pasar nada…
-Pasame el face de la  novia.
-Tomá.
-Uuu, es un hijo de puta. Le publicó el tema de Manu Chau, “Me quedo contigo”.

Estas cosas me violentan, mucho, muchísimo. Será porque fui cornuda, será porque vi a otras ser cornudas, no sé. Debe estar íntimamente relacionado con mi fobia a los títulos, “novia”, “novio”, “mujer”, “marido”. Títulos que van pegados casi siempre al posesivo “mi” y hacen todo más feo. Si se tratara solamente de un posesivo, quizás no hubiese mucho problema, pero las palabras indican cosas, mambos de personalidad muy fuertes. Muy pocos entienden que el “mi” es de fantasía, que no significa nada, que no somos de nadie y nunca vamos a serlo, porque apenas somos nuestros.
Y hay enamorados por ahí diciendo con felicidad “sí, soy tuyo/a mi amor”. Mentira. Después los que se la creen entera, sienten que tienen derecho a llamar a toda hora, a mensajear constantemente, a arruinar las salidas y a exigir la presencia. Porque en algún punto es eso, la oficialidad es marcar tarjeta. Cuando se marca sin darse cuenta y con ganas, es genial, cuando se siente igual marcar esa tarjeta que ir a trabajar, estamos frente a una crisis, de esas que es mejor terminar rápido.

-El sexo va y viene, el cariño es lo que formaliza y hace las cosas serias…
-Es interesante lo que decís, pensé que “lo serio” eran formalidades solamente.
-Eso es burocracia.

Prefiero hablar de sentimientos antes que de títulos, los títulos te los pone alguien, los sentimientos van apareciendo solos, no se controlan y brotan, como las plantas entre las baldosas descoloridas del patio. Hablar de sentimientos es mucho más sencillo (aunque no menos doloroso). O están o no están, no pueden dibujarse, no por mucho tiempo. Los sentimientos no incluyen contratos, ni promesas incumplibles de eternidades indeseables. Los sentimientos pertenecen al hoy, viven más el presente que nosotros mismos.

-¿Qué somos? ¿Amigos?
-A mis amigos no los beso.

Esa pregunta insoportable. Esa necesidad de definir. Definir algo que todavía no tiene forma. Así podrían definirse los sentimientos, para los amantes de las definiciones de lo indefinible: los sentimientos podrían ser una masa no muy uniforme, que tambalea para todos lados, no busca espacio, no está pidiendo ni siquiera obtener una forma determinada, la masa es feliz así como está. Los apurados son otros, que por definirla, la rompen, la aceleran, la apuran. Nada se cocina muy bien cuando lo apurás, a veces está crudo por dentro, y a veces te das cuenta que le faltó el ingrediente principal.

-Estoy buscando algo serio.
-Yo no tengo planes.


No todos necesitamos lo mismo al mismo tiempo. Leí algo sobre los ritmos en otro blog, algo de que a veces tenemos el mismo ritmo y sin darnos cuenta los ritmos van cambiando y dejamos de entendernos, el típico “no va más”. Hay que armarse de valor para decir “no va más”, pero cuando te das cuenta que los ritmos son otros, es la mejor receta para volver a ser feliz.


Robin, te banco, nos parecemos bastante con las fobias, pero vos sos linda en todos los perfiles.

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