-Me dijo de salir, pero es amigo
de Lucas.
-¿Y te copa?
-Sí, pero otra cosa… tiene novia,
hace como 4 años. Si salimos no va a pasar nada…
-Pasame el face de la novia.
-Tomá.
-Uuu, es un hijo de puta. Le
publicó el tema de Manu Chau, “Me quedo contigo”.
Estas cosas me violentan, mucho,
muchísimo. Será porque fui cornuda, será porque vi a otras ser cornudas, no sé.
Debe estar íntimamente relacionado con mi fobia a los títulos, “novia”, “novio”,
“mujer”, “marido”. Títulos que van pegados casi siempre al posesivo “mi” y
hacen todo más feo. Si se tratara solamente de un posesivo, quizás no hubiese
mucho problema, pero las palabras indican cosas, mambos de personalidad muy fuertes.
Muy pocos entienden que el “mi” es de fantasía, que no significa nada, que no
somos de nadie y nunca vamos a serlo, porque apenas somos nuestros.
Y hay enamorados por ahí diciendo
con felicidad “sí, soy tuyo/a mi amor”. Mentira. Después los que se la creen
entera, sienten que tienen derecho a llamar a toda hora, a mensajear constantemente,
a arruinar las salidas y a exigir la presencia. Porque en algún punto es eso,
la oficialidad es marcar tarjeta. Cuando se marca sin darse cuenta y con ganas,
es genial, cuando se siente igual marcar esa tarjeta que ir a trabajar, estamos
frente a una crisis, de esas que es mejor terminar rápido.
-El sexo va y viene, el cariño es
lo que formaliza y hace las cosas serias…
-Es interesante lo que decís,
pensé que “lo serio” eran formalidades solamente.
-Eso es burocracia.
Prefiero hablar de sentimientos
antes que de títulos, los títulos te los pone alguien, los sentimientos van
apareciendo solos, no se controlan y brotan, como las plantas entre las
baldosas descoloridas del patio. Hablar de sentimientos es mucho más sencillo
(aunque no menos doloroso). O están o no están, no pueden dibujarse, no por
mucho tiempo. Los sentimientos no incluyen contratos, ni promesas incumplibles
de eternidades indeseables. Los sentimientos pertenecen al hoy, viven más el
presente que nosotros mismos.
-¿Qué somos? ¿Amigos?
-A mis amigos no los beso.
Esa pregunta insoportable. Esa
necesidad de definir. Definir algo que todavía no tiene forma. Así podrían
definirse los sentimientos, para los amantes de las definiciones de lo
indefinible: los sentimientos podrían ser una masa no muy uniforme, que
tambalea para todos lados, no busca espacio, no está pidiendo ni siquiera
obtener una forma determinada, la masa es feliz así como está. Los apurados son
otros, que por definirla, la rompen, la aceleran, la apuran. Nada se cocina muy
bien cuando lo apurás, a veces está crudo por dentro, y a veces te das cuenta
que le faltó el ingrediente principal.
-Estoy buscando algo serio.
-Yo no tengo planes.
No todos necesitamos lo mismo al
mismo tiempo. Leí algo sobre los ritmos en otro blog, algo de que a veces
tenemos el mismo ritmo y sin darnos cuenta los ritmos van cambiando y dejamos
de entendernos, el típico “no va más”. Hay que armarse de valor para decir “no
va más”, pero cuando te das cuenta que los ritmos son otros, es la mejor receta
para volver a ser feliz.
Robin, te banco, nos parecemos bastante con las fobias, pero vos sos linda en todos los perfiles.

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